Llorad hermanos, llorad… que nos quedamos sin coplas


Lejos quedaron aquellos tiempos en los que las coplas de la sardina ponían a caldo a alcaldes, concejales, curas, personas ilustres, empresarios, vecinos en general y todo el que se pusiera por delante. Aquellas coplas que se esperaban con miedo, sobre todo cuando las cosas no se habían hecho del todo bien y hacían que el respetable asintiera con la cabeza al leer cada uno de los versos que componían aquellas satíricas coplas que amenizaban los últimos coletazos del carnaval.

Pero entre el mosqueo del señor alcalde y el hecho de que -de buenas a primeras- quien gestiona el asunto se ha metido a concejal, nos han dejado huérfanos de coplas y con el sabor en la boca de que algo falta para poner ese broche de oro al carnaval que nos caracterizaba, introduciendo composiciones que poco o nada tienen de gracioso ni de enjundioso sin tener en cuenta qué es lo que se busca en ese cuadernillo modernizado, pero venido a menos irremediablemente.

Cuando gané el jamón y la estatuilla de bronce allá por los años 2004 y 2005, la ética me aconsejó que no volviera a participar, y así lo hice, pero uno o dos años más seguí mandando alguna copla para endulzar el cuadernillo correspondiente, y me atrevo a afirmar que como yo, otros muchos bañezanos que, bajo el anonimato, ponían verdes a los políticos de todos los colores, como mandan los cánones copleros, ya que esa era la única oportunidad en todo el año para criticar las hazañas gubernamentales, con la venia del gobierno, faltaba más.

Sin embargo, en los últimos años, exceptuando el trabajo ganador -a cuyo autor/a normalmente conocemos- a las demás coplas se les adivina un ligero tufillo a nosequé que las delata y las presupone salidas de la misma pluma, con el mismo estilo, parecido repertorio y similares temas, siempre al gusto de la censura encargada de seleccionar las aportaciones recibidas, y de condenar al fuego eterno de la papelera todas las que rebasen ciertas normas impuestas, o para dejar sitio para las que –quien manda- quiere publicar a toda costa, ¿quién sabe?

Pero yo, que presumo de coplera, hace muchos años que no escribo ni una letra para tan singular evento pero este año me quedaba la espinita de escribirle a la sardina; tal vez porque desde que el premio es “nacional” y tiene “dotación económica” (que, por cierto, el premio del año pasado no tenemos constancia de que se haya entregado a la tal “Rosario” que no vino al evento, teniendo en cuenta lo cerca que está Ponferrada) me dejó de interesar; y como a mí a muchos bañezanos más.

Y aunque hay mucho pa´criticar/ cederé mi mordaz pluma/que llegando a estas alturas/ son demasiadas espinas,/ y como yo ya me harté/ con mi ración de sardina/ acabo como empecé: /Llorad, hermanos, llorad… /que nos quedamos sin coplas; /y este híbrido que nos endosan/ con esencias y dulzores,/con vino, escabeche y pan/ son cualquier cosa, no coplas.

…Y feliz carnaval.

 

Fuente: A. Cordero / iBañeza.es

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