El Carnaval llora a Polo Fuertes

6 mayo, 2014

Ayer La Bañeza y Comarca (y allende de ella) se cubría de tinta negra, por el fallecimiento de Leopoldo Fuertes Carracedo, conocido por todos como Polo Fuertes. El periodista no daba la noticia; la noticia, era el periodista.

Comencé a tener relación con Polo, cuando yo me iniciaba como fotógrafo en La Crónica de León, en los últimos año de Polo en la redacción, antes de jubilarse. Como bañezano, siempre me tendió la mano, y tuve la gran suerte de coincidir con él en bastantes noticias de las riberas del Órbigo, Tuerto, Duerna… Periodista todo terreno, un plumilla que no daba sentido a las palabras, era capaz de darle mucho más, Sentimiento.

Conocido por su afilado sarcasmo e ironía en sus columnas de opinión, Polo no dejó indiferente a nadie, describiendo La Bañeza y todas estas tierras como él las vivió, dejando un legado escrito de gran valor para su análisis.

Como carnavalero, decir, que su pérdida es infinita por ser uno de los auténticos, uno de los que lo corrieron desde sus inicios; y, el vivirlo en primera persona, unido a su forma de escribir, dejó patente en sus años de periodista, las mejores crónicas escritas sobre el Carnaval de La Bañeza, otorgándole la importancia que se merece, en una época donde el periodismo era un poquitín más de verdad que el de ahora, donde, en estos días, para dar importancia, hay que pagar.

Es en esos días Carnavaleros, donde Polo se sentía como un niño, y hasta hace unos años, no dejó de buscar cualquier disfraz para disfrutar de la fiesta bañezana por antonomasia. Estos últimos años, debido a su salud, no se enfundó más el disfraz, y como me solía decir “¡no me hables de Carnaval que se me ponen los dientes largos!” pero aún así, siempre terminaba hablando de Carnaval con él, alabando el nuevo resurgir del Sábado por la mañana, que era volver a las raíces de la tradición, escribiendo algo para CarnavaldeLaBaneza.com o diciéndome, “el Carnaval es jolgorio, fiesta, alegría, que la gente lo pase bien, y cada uno haga lo que le dé la real gana, pero con respeto”.

Pero si en algún momento vi a Polo como carnavalero, fue en el primer (y único, una pena no seguir estudiando esta tradición, tirón de orejas a los organizadores y Ayuntamiento de La Bañeza) congreso internacional sobre Carnaval “Tradición y Actualidad”, donde se impartieron unas conferencias hablando sobre el antruejo, su significado, su historia, su música…. y entre los oradores estaba Polo, hablando sobre La Charra, sobre como se corría el Carnaval en la época, dando apuntes y recordando sus propias vivencias, dándole una vez más Sentimiento a sus palabras, creando un ambiente, un espacio en todo lo que decía, y una magia en cómo lo decía.

Como bien reza ese estribillo burlón y picaresco, nacido de la pluma de Polo, que cada Miércoles de Ceniza entona La Bañeza:

Llorad hermanos, llorad,

llorad escamas y espinas,

que nadie nos va a evitar,

que enterremos la Sardina.

Polo, hoy La Bañeza te llora a ti.

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Bacalao

7 marzo, 2014

En mi pueblo, que es La Bañeza, los carnavales son una cosa muy seria como todo el mundo sabe. También un gran negocio a cuatro bandas, dícese de los bares, el Alsa, la Guardia Civil y la Policía Local. A ver si me explico, en los bares ni se cabe, sobre todo el martes, los Alsas salen de León rumbo a allí desde la estación de la capital, según se van llenando y así todo el rato, incluida la vuelta, y guardias y polis se apostan a ambos lados de la N-VI Madrid – Coruña, cada uno en su respectiva jurisdicción, alcoholímetro y libreta en mano a la caza de conductores que empinaron el codo, lo cual está chupado y valga la redundancia. Sólo conozco a uno capaz de superar ambos controles, cierto amigo mío rigurosamente abstemio que iba al volante disfrazado de Rubalcaba con una etiqueta de anís del Mono. Cayeron sobre él como buitres y todavía hoy los agentes de ambos lados de la carretera están siendo tratados de depresión post multa.

Estas cosas sólo pasan en los carnavales de La Bañeza, donde hasta los pocos que no beben son unos cachondos, así que coja el Alsa o el buga, allá usted, y plántese para pasarlo en grande. No pierda el tiempo, porque en la capital intentan resucitar los carnavales contratando no sé qué guirrios, jurrus y palitroques típicos de los pueblo y es para echarse a llorar. Si por lo menos el alcalde Gutiérrez se disfrazara de lapicero, que es como le llaman en su partido, el ambiente podría mejorar algo. Pero no hay color local.

Acérquese estos días a La Bañeza y no se arrepentirá por lo menos en un par de noches de resaca, como me pasó a mí una vez que me hicieron pregonero y hubo que ayudarme a subir al balcón del ayuntamiento. La bajada la hice a hombros, dicho sea en todos los sentidos. Algunos me felicitaron luego por el contenido del discurso. Se lo agradecí, pero conste que yo ni me enteré.

Como iba diciendo, fume, beba y salga de Carnaval, que mejora mucho la salud después del infumable debate sobre el Estado de la Nación, que nos abatió el ánimo a todos así como otras cosas de cintura para abajo, usted ya me entiende. Luego los periódicos hicieron encuestas sobre quién había ganado y tal y cual. Coño, primero el aburrimiento y después cualquiera. Que hagan la prueba con los Alsas, los picoletos, los guripas y el aforo de las tabernas próximas al Congreso. No hay color con mi pueblo, se lo digo yo.

En política y como bien canta el tango todo el año es Carnaval. El problema que tienen es que por mucho que disfracen los discursos no cuela ninguno y antes de hablar en la tribuna ya se sabe lo que van a decir, no como me pasó a mí. Viven en una mascarada perpetua travestidos los unos de progres y los otros de derechas, pero, al contrario que las comparsas de La Bañeza, que van todas por la jeta y se gastan un dineral de su propio bolsillo en el disfraz, los del insulso Parlamento cobran muy bien. Y de risa y humor nada. Oiga, no hay más que verles las caras. Como mínimo deberían subir al estrado con un “¿Cómo están ustedes…?” a lo Gabi, Fofó, Miliki y Fofito. “Bieeen…” no contestaría nadie. Si acaso “jodidos, Mariano” o “como tú nos dejaste, Alfredo”. Donde había una vez un circo ahora hay un hemiciclo, o sea medio, qué le vamos a hacer.

A ver si se me pasa la depre de los telediarios, donde sólo salen rollos o desgracias que, encima, se rematan con el pronóstico meteorológico. Cuando no llueve hiela, y el país está manga por hombro. También en las colas del Inem con seis millones de paradines al pairo. Dice Rajoy que han bajado en ciento y pico mil. No te jode, son los extranjeros del efecto Caldera, el infausto ministro de papeles para todos, que han vuelto a casa. Eso también lo hacía yo, si gobernara, y sin mover un músculo de la cara. Me apuesto un euro y gracias, porque para más no me llega. A ver si tengo para coger el Alsa de mi pueblo y luego me invita el alcalde.

Antaño el Carnaval era un desquite anticipado contra los rigores cuaresmales, que te prohibían comer carne y obligaban a ayunar los viernes, salvo que compraras la bula al párroco, ay Lutero. A servidor lo mandaron por algunas, pero hoy los curas no mandan nada. De ahí el auge del bacalao, que hoy está por las nubes.

Los carnavales de La Bañeza acaban trágicamente todos los años con el entierro de la sardina.

No existe en el mundo pena más honda.

Para la ocasión se impone ir disfrazado de Mariano Rajoy.

 

Fuente: Antonio Núñez / Diario de León.


Llorad hermanos, llorad… que nos quedamos sin coplas

6 marzo, 2014

Lejos quedaron aquellos tiempos en los que las coplas de la sardina ponían a caldo a alcaldes, concejales, curas, personas ilustres, empresarios, vecinos en general y todo el que se pusiera por delante. Aquellas coplas que se esperaban con miedo, sobre todo cuando las cosas no se habían hecho del todo bien y hacían que el respetable asintiera con la cabeza al leer cada uno de los versos que componían aquellas satíricas coplas que amenizaban los últimos coletazos del carnaval.

Pero entre el mosqueo del señor alcalde y el hecho de que -de buenas a primeras- quien gestiona el asunto se ha metido a concejal, nos han dejado huérfanos de coplas y con el sabor en la boca de que algo falta para poner ese broche de oro al carnaval que nos caracterizaba, introduciendo composiciones que poco o nada tienen de gracioso ni de enjundioso sin tener en cuenta qué es lo que se busca en ese cuadernillo modernizado, pero venido a menos irremediablemente.

Cuando gané el jamón y la estatuilla de bronce allá por los años 2004 y 2005, la ética me aconsejó que no volviera a participar, y así lo hice, pero uno o dos años más seguí mandando alguna copla para endulzar el cuadernillo correspondiente, y me atrevo a afirmar que como yo, otros muchos bañezanos que, bajo el anonimato, ponían verdes a los políticos de todos los colores, como mandan los cánones copleros, ya que esa era la única oportunidad en todo el año para criticar las hazañas gubernamentales, con la venia del gobierno, faltaba más.

Sin embargo, en los últimos años, exceptuando el trabajo ganador -a cuyo autor/a normalmente conocemos- a las demás coplas se les adivina un ligero tufillo a nosequé que las delata y las presupone salidas de la misma pluma, con el mismo estilo, parecido repertorio y similares temas, siempre al gusto de la censura encargada de seleccionar las aportaciones recibidas, y de condenar al fuego eterno de la papelera todas las que rebasen ciertas normas impuestas, o para dejar sitio para las que –quien manda- quiere publicar a toda costa, ¿quién sabe?

Pero yo, que presumo de coplera, hace muchos años que no escribo ni una letra para tan singular evento pero este año me quedaba la espinita de escribirle a la sardina; tal vez porque desde que el premio es “nacional” y tiene “dotación económica” (que, por cierto, el premio del año pasado no tenemos constancia de que se haya entregado a la tal “Rosario” que no vino al evento, teniendo en cuenta lo cerca que está Ponferrada) me dejó de interesar; y como a mí a muchos bañezanos más.

Y aunque hay mucho pa´criticar/ cederé mi mordaz pluma/que llegando a estas alturas/ son demasiadas espinas,/ y como yo ya me harté/ con mi ración de sardina/ acabo como empecé: /Llorad, hermanos, llorad… /que nos quedamos sin coplas; /y este híbrido que nos endosan/ con esencias y dulzores,/con vino, escabeche y pan/ son cualquier cosa, no coplas.

…Y feliz carnaval.

 

Fuente: A. Cordero / iBañeza.es


Sonrían, ilusiónense y vivan a tope el Carnaval

28 febrero, 2014

Ha llegado el carnaval, la fiesta más bañezana de cuantas se celebran en el año. En ella, como en ninguna otra, se refleja la alegría y el carácter festivo de los habitantes de las “Tierras de La Bañeza”, que incluyen a la ciudad y a los pueblos que la circundan. Gracias a ese ánimo se consiguió que fuera declarada “De Interés Turístico Nacional” en el año 2011, una distinción que solo tienen otros cinco carnavales en España, que vino a reforzar su importancia y que hizo que aumentara el número de personas que se acercan aquí por estas fechas. Para otorgársela, se analizaron su arraigo, originalidad, capacidad de transformación, antigüedad y otros muchos aspectos, entre los que subrayamos como más importante la participación ciudadana. Los ciudadanos son los verdaderos artífices de esta muestra de colorido, variedad, imaginación y belleza, por lo que debemos disponernos a disfrutar de un espectáculo sin igual, que no tiene parangón y que, por añadidura, es totalmente abierto y gratuito, algo que, en estos tiempos difíciles, es muy de agradecer.

Las calles de La Bañeza se transformarán en un inmenso escenario por el que desfilará una amalgama de personajes —donde estarán incluidos, como es habitual, niños, padres, abuelos, familias, parejas, amigos, compañeros, conocidos y desconocidos— llenándolas de ilusiones, sonrisas y complicidades que harán que olvidemos los problemas cotidianos. El “Viernes Tranquilo” precederá al “Carnaval por libre”, el Pregón, la Proclamación de la Musa del Carnaval y la Cena de Exaltación del sábado, para continuar con la “Carrera del Carnaval” y los desfiles del domingo, donde se desempolvan los disfraces del año anterior; el lunes, que está dedicado a los niños; y el más grande, el martes, que congregará más de 70 grupos, a los que se unirán los que van por libre y una treintena de charangas, para conformar un elenco de cerca de 4.000 personas disfrazadas que sorprenderán y alegrarán a vecinos y visitantes. Entre ellos, la noche del lunes 3 al martes 4 de marzo es la Noche Bruja, que atrae con su magia y hechizo a miles de personas; y como colofón, el “Entierro de la Sardina” del miércoles y el “Sábado de Piraña”. Esperamos que el respeto y la buena convivencia sea la norma general. ¡Viva el Carnaval de La Bañeza!.

 

Fuente: El Adelanto Bañezano / TAB


El Carnaval de la crisis… en La Bañeza ¡NUNCA!

21 febrero, 2013

Estamos en un año complicado, un año de escasez, de paro, de problemas financieros, de desfalcos, subida de impuestos, recortes… Nuestro carnaval llega en esta nube de crisis y para muchos como para mí, es un motivo de evasión, un momento en el que dejamos los problemas a un lado y nos convertimos en otra persona, en otro personaje…

En todos los lugares el recorte de presupuesto afectara también a esta fiesta, pero… en nuestra ciudad es difícil que se note. No dependemos de dinero, de premios, de subvenciones, de gobiernos, de democracias, de dictaduras… solo de tener ese sentimiento que no se compra, que los bañezan@s transmiten de generación en generación.

El sentimiento que te hace salir un sábado por la mañana ponerte unas botas de regar, la bata de tu madre, los guantes, el pañuelo a la cabeza, el cubo y la fregona y dejar la plaza limpia y reluciente… ese sentimiento que hace que te conviertas en un gorila, en un peluquero loco, juegues una partida de monopoly gigante, vuelvas a esa antigua escuela, te pasees con tu diminuta moto…

Pero ese sentimiento del que hablo no solo surge en la semana de carnaval, ya muchos días antes cuando regresas a la ciudad, ves a los bañezan@s de aquí para allá preparando, pensando, ingeniando, ultimando y todo con un halo de secretismo y misterio.

Cuando en tu casa todo empieza a ponerse patas arriba; aparecen trajes colgados por todas partes, complementos, pelucas, pinturas y esa purpurina que nunca se quita.

Levantarse ese viernes de carnaval al que nosotros le llamamos el viernes tranquilo (que de tranquilo tiene poco) dirigirte a trabajar y meter en tu bolso algo que te recuerde que hoy empieza el carnaval. Esa nariz de payaso, el sombrero de bruja, el Bob Esponja… que mientras realizas tu trabajo te pones como si nada estuviese pasando. Escuchar a la gente que entre cuchicheos mira sonriente hacia ti y comentan… “¡es de La Bañeza, lo lleva en la sangre!”

Ese sentimiento que te hace llorar cuando ves que tampoco este año eres musa del Carnaval. El que hace que tú casa se inunde de alegría, de juerga, de algarabía cuando te comunican que has ganado la sardina. Esa locura que te lleva a plasmar para siempre en tu cuerpo el símbolo del carnaval.

Ese sentir que permite que cada año el desfile sea más largo y grande, tenga mucha variedad, haya disfraces para todos los gustos pero con un salero sin igual. No es un desfile cualquiera, no existe competición, es un desfile en el que los bañezan@s salen a disfrutar. Unos con un traje elaborado, otros con lo que pueden aportar, unos son originales y otros repetirán. Pero algo que les une es ese sentimiento de verdad, ese sentimiento que transmite nuestro carnaval que no es otro que ver a la gente rebosando felicidad, alegría, gracia y humor de verdad. Ese sentimiento que nunca el dinero ni nadie nos quitará.

Es el Sentimiento Carnavalero, del que nosotros los bañezan@s podemos sentirnos tan orgullosos de poder llevarlo.

Feliz carnaval 2013, sin crisis.

Montserrat Arias Díez


La Pócima del Carnaval

18 febrero, 2013

Artículo publicado en el Programa de Carnaval 2013.

 

Durante unos días, todas las penas, alegrías y rutinas, del año se verán concentradas en una dosis de colorido y diversión, que resulta ser la medicina más poderosa con la que cuenta La Bañeza. Una droga inmaterial, que cura de manera infalible, la espera anual por explotar de ganas de ser uno mismo y encarar con entusiasmo la llegada de la primavera. Un remedio al que La Bañeza y Comarca son adictas. Una adicción al Carnaval.

Y es, con esta pócima carnavalera, con la que contamos como antídoto a la tan contagiosa enfermedad que nos trata de invadir durante los últimos años, que algunos llaman crisis.

Encaremos todos de la mano de don Carnal, a ese virus, arrinconándolo y no dándole tregua, para que sepa -el muy cobarde- que con nosotros no puede; que si somos capaces de reírnos de nosotros mismos, que imagine como nos podemos mofar de los que tratan de arrancarnos nuestras ganas de ser felices y de disfrute. Que no venga al paraíso de la diversión a aguarnos la fiesta, y que no nos hable de Democracia, cuando es en el Carnaval de La Bañeza donde verdaderamente se aplica el Poder del Pueblo, el desorden organizado que siempre sale perfecto.

Un acto del pueblo, para el pueblo, que no necesita de dineros, ni de premios, ni de concursos, ni de certámenes, ni de nada. Sólo necesita de nosotros mismos. Me río yo de esos pobrines que todo lo alzan a golpe de talonario para pasarlo bien y organizarse. Y me quito el sombrero ante todas las generaciones, unidas por este Antruejo, que saben hacer volar su imaginación para hacer de tripas, corazón. Y de crisis, Carnaval.

Sigamos con todas esas iniciativas que saben cómo combatir la dolencia del pesimismo, manteniendo el principio activo del cachondeo y del arte del teatro, que ve en nuestras carnestolendas, su raíz más básica.

Salgamos a la calle, y seamos, una vez más, nosotros, como unidad y conjunto. Y recordemos, que si somos capaces de hacer brillar esta vega durante varios días, somos capaces de hacerla resplandecer durante toda una eternidad.

 

Fernando Otero Perandones.

 


La crisis, el frío y la disposición vencieron al desmadre

13 febrero, 2013

Después de un más que largo -reconozco que quizás excesivo- descanso vuelvo a esta Plaza Virtual para escribir sobre el carnaval, sobre nuestra fiesta a la que quedan apenas unas horas para poner el punto y seguido. Sí, es demasiado recurrente el tema y fácil de escoger ¿verdad? Pero, para qué vamos a hablar de sucesos más o menos desagradables, de la crisis económica o de los políticos si ya estamos el resto del año contando desgracias, historias financieras y asuntos municipales.

Hablemos, pues, de un carnaval que se hace en la factoría de la imaginación y donde el carnavalero más castizo está por encima de la lluvia, del frío y de un huracán que pueda amenazar la fiesta en la que todo se vuelve jaleo y cierto desenfreno, sin olvidar esa dosis de humor y de genialidad que hace a la cita bañezana ser diferente a todas las demás, hasta convertirse en un territorio de referencia para quienes gustan de sentir las sacudidas más variopintas de don Carnal.

Durante estos días -sin contar los años que quedan atrás- he escrito cientos de líneas sobre una mascarada que sigue sorprendiendo y que sigue ganando adeptos año tras año. Crónicas de los desfiles, previas de las actividades que se iban a desarrollar, reportajes sobre el gran espectáculo callejero del sábado por la mañana y algún que otro suelto para medios de fuera de nuestra provincia que se interesan por conocer y contar a sus lectores o espectadores qué es eso del ‘sentimiento carnavalero’ de La Bañeza del que tanto se habla y que muchos no conocen.

Y es que en estos días -a pesar del frío y de la crisis- nunca me ha faltado encontrar en las calles algo sorprendente para poder contar, a pesar de que más de uno apuesta por hacer un facsímil de la información publicada el año pasado pero añadiendo dos o tres ideas nuevas. ¿Será que el Carnaval de La Bañeza es diferente al resto de eventos o a la mascarada que hacen en las demás ciudades? La cuestión es que un disfraz, un grupo, un carnavalero de los que salen por libre o el mismo ambiente dan más de una razón para encontrar algo que se pueda contar a los demás; y si se ilustra con una, dos o un centenar de fotografías, incluso algún vídeo como ha hecho este periódico, el argumento de la monotonía queda más que desfasado.

Sorprende, y hay que molestarse por conservar esta cita, la fuerza que está cogiendo cada año el sábado por la mañana en el programa oficioso de los carnavales bañezanos y cómo son los aficionados los que construyen en las calles un parque temático de las carnestolendas más originales. Un espectáculo extraordinario que se hace sin un cinturón que ponga cota a la imaginación ni un altavoz que llame a los que fuera no sienten la verdadera fiesta, un acontecimiento que no entiende de formaciones ni de talonarios de cheques.

Supongo que algo parecido a lo que en su día fue la Noche Bruja y que en los últimos años se estaba convirtiendo en un desmadre bastante desagradable que, inevitablemente -y con bastante vergüenza, en muchos casos, en contra de lo que algunos piensen-, nos obligaba a los periódicos a hablar del Carnaval de La Bañeza colocando sobre la información un cintillo de sucesos. Afortunadamente, no sé si gracias a la crisis que no permite ciertos lujos, al impresionante frío, a que hubo muchísima menos gente que estos años de atrás o al excepcional dispositivo de seguridad colocado por la Policía Local, hay esperanzas de que la fiesta pueda recuperar una buena fama que nunca se debía haber ensuciado por culpa de apenas una docena de elementos que, para hacer el papelón que vienen a hacer a la Noche Bruja, no necesitan desplazarse hasta La Bañeza.

 

Fuente: Pedro J. Abajo / iBañeza.es


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